La Vuelta al Mundo en MotoGP

jueves, marzo 16, 2006

Los otros (125cc)


Fuera del glamour de la clase alta en todas las categorías, hay una multitud de pilotos que se mueven por la zona gris. No todos son iguales. Hay chavales jóvenes con cierta calidad que buscan su oportunidad, esforzados con talento dudoso y viejas glorias que pasan desapercibidas, y en algunos casos con bastante más pena que gloria. Elegiré 2 por categoría:
125cc
En el octavo de litro me he fijado en Pablo Nieto y Manuel Hernández. No es que Pablo sea una vijea gloria, pero es el que más tiempo lleva en la categoría. Su mayor logro fue en 2003 cuando ganó por los pelos a Héctor Barberá el GP de Portugal. Todo el mundo recuerda a Ángel Nieto emocionado, y a lo mejor algunos no se acuerdan de Jorge Martínez Aspar nervioso porque ganase "Chiquitín" (uno de los detonantes de la marcha de Barberá del equipo valenciano). Ganó. Pero su compañero terminó por delante de él en el campeonato. En 2004, como primer piloto, volvía a ser favorito. Algunos podios y el sexto en la general final no quitaron la impresión de que había fallado. Se cabreó con Aprilia y se fue a Derbi. Le volvieron a llamar favorito, nuevo fracaso, este más estrepitoso. Ahora ha vuelto de aquella manera a la marca italiana, en un equipo sin pasta y sin mostrar mucho convencimiento. Pablo es un buen tipo. Se las sabe todas y está un poco vacunado contra muchas cosas, aunque 2005 fue muy duro. Lo pasó mal y verle así era triste. Porque hay que reconocer que crecer a la sombra de Ángel Nieto y con todo el mundo dispuesto a ponerle en duda a la primera de cambio debe de ser difícil. No está en el mundial por la pasta. Le gusta y no ceja en su empeño. Aunque se va quedando sin ilusión. Nadie le va a esperar, así que, quien sabe, a lo mejor se da una última alegría.
Manuel Hernández también es hijo de piloto, pero a este le está costando una barbaridad ser piloto del Mundial. Ha pasado dos temporadas perrillas y esta tiene una pinta igual de mala. Se suponía que iba a ser piloto del equipo Abruzzo, desapareció el equipo; le llamaron de uno que se llama Stop&Go, el de Carchano, y nada; luego hizo hasta el IRTA de Montmeló con el equipo de Julián Miralles, pero el padre decidió tras hablar con el hijo que aquello no tenía sentido, y Hernández se quedó otra vez en la calle; y entres días se montó su 125 con la gente de Angaia. El material es malo, y los medios pocos. En ganas no le ganará nadie. Probablemente no se le verá jamás en un puesto televisivo, pero se merece que todo el mundo se fije de vez en cuando en qué hace, pasa saber hasta cuándo le va a durar el sueño.